El empresario Eduardo Eurnekian continúa diversificándose, y esta vez apuntó a la industria vitivinícola en la Patagonia.
Con una inversión de US$ 50 millones, la familia Eurnekian se asoció con la familia Viola que, desde hace diez años preside la Bodega del Fin del Mundo. Al frente del proyecto estará el sobrino nieto del empresario, Matías Gainza Eurnekian, quien actualmente se desempeña como director de Unitec, empresa perteneciente a la Corporación América que tiene, entre sus emprendimientos, un campo de 300 hectáreas en Armenia dedicadas a la producción de Cognac, y en Argentina en la Prov de Chaco un establecimiento dedicado a la producción de algodón, diversos cereales y ganadería con la mayor superficie bajo riego .
La inversión total, estará destinada a ampliar la capacidad de la bodega, profundizar el trabajo en el desarrollo de las líneas Premium, llevar los vinos de Bodega Del Fin del Mundo a nuevos destinos internacionales, afianzarse en el mercado interno e incursionar en nuevos proyectos productivos en otros países, como Italia y Estados Unidos. Por otra parte, se desarrollará el sector turístico de la bodega con un cambio en la fachada, nuevas oficinas, salas de degustación y eventos, además de nuevas propuestas hoteleras y gastronómicas.
La Bodega del Fin del Mundo nació en el año 1999, cuando la familia Viola plantó los primeros viñedos en una porción de tierra hasta entonces desértica y castigada por los fuertes vientos. Diez años pasaron desde entonces, y hoy en San Patricio del Chañar, a sólo unos 60 Km. de la ciudad de Neuquén, hay 7 bodegas instaladas.
Pero es Fin del Mundo, no sólo la pionera, sino la de mayor importancia en la ruta del vino más austral del país. Con 870 hectáreas propias de viñedos, la bodega tiene una capacidad de 8 millones de litros , y está equipada con maquinarias de última tecnología. Toda su producción se realiza en 200 tanques de acero inoxidable con control de temperatura para fermentación, 2200 barricas de roble francés y americano, 10 toneles de roble con control de temperatura, y 100 piletas de hormigón para conservación.
Desde la primera producción de la bodega, en el año 2003, la marca logró insertarse rápidamente en el mercado nacional; y un año más tarde iniciaron las exportaciones, que hoy abarcan 30 mercados, de los cuales los más trascendentes para el negocio son EEUU y Canadá.
Los proyectos, por su parte, seguirán contando con el asesoramiento del reconocido enólogo francés Michel Rolland, una auténtica leyenda del vino y consultor de la bodega desde el año 2004.
La provincia Neuquina no es tierra nueva para Eduardo Eurnekian, quien ya estaba instalado en la región a través de Aeropuertos del Neuquén , concesionaria de la terminal aérea de la capital provincial. Respecto al rubro de bebidas alcohólicas, desde hace una década cuenta con emprendimientos vitivinícolas en Armenia y Marruecos.

